Los Yankees de New York vuelven a enfrentar un dilema con Jasson Domínguez al comenzar el entrenamiento primaveral, luego de haberlo mantenido en Grandes Ligas al cierre de la temporada pasada pese a su rol limitado.
El gerente general Brian Cashman explicó entonces que el jardinero aún podía aportar desde la banca en la carrera por los playoffs.
El panorama ahora es distinto, con un outfield más cargado y mayores compromisos financieros tras las incorporaciones de Trent Grisham y Cody Bellinger.
Esa profundidad reduce el margen para Domínguez y obliga al club a reconsiderar su mejor ubicación para iniciar la campaña.
“Si las cosas se mantienen como están, tendremos que evaluar qué decisión ayuda más al equipo”, dijo Cashman el viernes en el complejo de Steinbrenner Field.
El ejecutivo admitió que el desarrollo del jugador se beneficiaría de turnos diarios, algo difícil de garantizar en Nueva York sin contratiempos en el roster.
Con 23 años recién cumplidos, Domínguez todavía arrastra un proceso de crecimiento marcado por lesiones y una temporada perdida por la pandemia.
Aunque acumuló experiencia en el Bronx el año pasado y mostró destellos ofensivos en 429 apariciones al plato, la organización considera clave que siga sumando continuidad.
La falta de un rol definido desde la banca también pesa en la evaluación. Domínguez es bateador ambidiestro, con mayor fuerza a la zurda, un perfil que se solapa con Grisham y Bellinger y limita su uso en situaciones específicas durante los partidos.
Cashman subrayó que Domínguez es un atleta de alto nivel y una opción valiosa como corredor emergente, pero insistió en que la decisión final se tomará al cierre del campamento.
Una lesión podría cambiar el escenario, mientras que el prospecto Spencer Jones también presiona en la competencia, aunque Domínguez parte con ventaja por su experiencia en Grandes Ligas.








