Un duelo directo entre los eternos rivales capitalinos, Tigres del Licey y Leones del Escogido, marca el inicio del tramo más tenso de la temporada. Ambos equipos pelean por sobrevivir y cargan, además, con el peso histórico de evitar quedar fuera del Round Robin al mismo tiempo, algo que no ocurre desde la campaña recortada por la pandemia en 2020-21.
Licey llega con ventaja 5-4 en la serie particular y con dos triunfos consecutivos. Su marca de 16-20 lo mantiene en el cuarto lugar, aunque sin margen para errores. El Escogido, campeón nacional y caribeño, ocupa el sótano con 15-22, pero todavía respira: está apenas a 2.5 juegos del tercer puesto. Un triunfo rojo comprimiría aún más la tabla; una victoria azul podría abrir una brecha significativa cuando el calendario ya no perdona.
Mientras en la capital se define el City Champ —hoy en manos de Licey con ventaja 5-4— la jornada completa presenta un panorama de enorme trascendencia. Los Gigantes (17-19) visitan a unas Águilas que han sido el equipo más sólido del torneo y que ya acumulan 33 días seguidos en la cima con récord de 26-10. El conjunto cibaeño persigue superar la barrera de las 30 victorias por primera vez desde que alcanzó 32 hace un par de temporadas. Para los nordestanos, cada juego ante un rival que los ha vencido seis veces en nueve choques es una auténtica prueba de supervivencia.
En La Romana, los Toros (20-17) reciben a unas Estrellas (16-22) que se niegan a rendirse pese a su posición. Están solo a un juego del Licey y dominan 5-4 la serie particular frente a los romanenses. En la capital, el riesgo colectivo es mayor: existe la posibilidad real de que ningún equipo de Santo Domingo avance, y si el Escogido queda eliminado, se convertiría en el primer campeón defensor en no clasificar al Round Robin desde las Estrellas en 2019-20.
La batalla comienza en el Quisqueya. Desde ahí se jugará el destino de todos.
Aunque los Toros tienen cierto margen frente a los rezagados, tampoco pueden confiarse: su clasificación aún no está asegurada. Con cuatro equipos por debajo de .500 separados por un suspiro, el margen se comprime y la urgencia se eleva. Dos de estos conjuntos apenas tienen 14 partidos pendientes; los demás, aún menos. Cualquier noche puede mover drasticamente el tablero.
El panorama deja una conclusión inevitable: esta última etapa será sin cuartel. Cada juego decidirá quién se mantiene con vida y quién deberá despedirse antes de tiempo.








