Con un robo de tercera base en la octava entrada de la derrota de los Mets por 9-3 ante los Phillies la noche del martes en el Citizens Bank Park, Juan Soto entró oficialmente al exclusivo club de los 30 jonrones y 30 bases robadas por primera vez en su carrera.
“Sin duda, se ha trabajado mucho desde el comienzo de la temporada”, declaró Soto tras el partido. “(El coach de primera base Antoan Richardson) ha hecho un trabajo increíble. Me ha estado ayudando desde el primer día. Así que le doy todo el crédito. Él es quien me puso en esta situación y en este lugar para hacer lo que he hecho”.
El dominicano, que nunca había pasado de 12 bases robadas en una campaña antes de 2025, no solo se convirtió en el quinto jugador en la historia de los Mets en lograrlo —junto a Howard Johnson, Darryl Strawberry, David Wright y Francisco Lindor—, sino que además aún tiene 17 juegos restantes para aspirar a más. Con 38 cuadrangulares, Soto va en camino de convertirse en el primer jugador en la historia de la franquicia con una temporada de 40 jonrones y 30 bases robadas.
El mánager Carlos Mendoza destacó la importancia del momento, aunque remarcó que el propio Soto mantiene el enfoque en lo colectivo. “Es muy importante para él llegar a 30, pero si le preguntas, no le importan sus estadísticas. Le importa ganar”, señaló.
La mejor marca de la historia de los Mets en estas cifras sigue siendo la de Strawberry en 1987, cuando pegó 39 jonrones y robó 36 bases. Soto no solo está a tiro de igualarlo, sino que además mantiene viva la posibilidad de entrar al aún más exclusivo club 40-40, una hazaña jamás alcanzada en Queens.








