A mitad de un juego interescuadras el jueves en Clover Park, los Mets colocaron deliberadamente a un corredor en primera base para abrir una entrada, un ejemplo de la flexibilidad que permiten los llamados juegos “B”, competencias organizadas fuera del calendario oficial de la Liga de la Toronja.
En esta ocasión, el ajuste tuvo un objetivo claro: poner a prueba a Jorge Polanco, quien defendía la primera base por primera vez en cualquier juego esta primavera. El corredor emergente Diego Mosquera se convirtió en el foco del ejercicio.
De inmediato, el lanzador Christian Scott realizó un tiro de sorpresa hacia Polanco, obligando a Mosquera a regresar a la almohadilla.
El receptor Francisco Álvarez continuó con un tiro rápido detrás del corredor. Scott volvió a lanzar por encima, y la secuencia se repitió una y otra vez, simulando situaciones de juego real.
Durante la temporada baja, Polanco explicó que conversó con su excompañero Carlos Santana sobre las complejidades defensivas de la posición.
“A medida que empiece a trabajar en ello y a hacer más repeticiones, creo que me iré sintiendo más cómodo”, dijo Polanco.
El experimento, sin embargo, cobra aún más valor si el bate del dominicano responde como lo hizo la temporada pasada. En 2025, Polanco conectó 26 jonrones y registró un OPS de .821. El jueves ofreció una muestra inmediata, al disparar un cuadrangular ante el zurdo Brandon Waddell en su primer turno al bate.








