QUEENS, New York.- Ronny Mauricio, quien hace unos meses despertaba ilusión en la afición de los Mets de Nueva York, atraviesa ahora la etapa más complicada desde su llegada a Grandes Ligas.
El dominicano se ha convertido en una pieza secundaria dentro de la plantilla, sin oportunidades de mostrarse en un momento decisivo de la temporada.
El mánager Carlos Mendoza no ha escondido la realidad del joven pelotero.
“Está en una situación difícil, y es una situación difícil para mí también”, confesó el dirigente del último juego de la serie de tres contra los Padres de San Diego.
Los números explican parte del problema. En septiembre, Mauricio apenas ha consumido cuatro turnos al bate, todos ellos como emergente.
Su última apertura ocurrió el 24 de agosto frente a los Bravos en Atlanta, cuando ocupó la tercera base. Desde entonces, no ha vuelto a iniciar un partido, quedando relegado a la banca en la mayoría de compromisos.
La competencia interna ha sido determinante en esta situación. Con Jeff McNeil consolidado, Brett Baty y Mark Vientos en la pelea por la tercera base, y Starling Marte buscando mantener su ritmo ofensivo, las puertas se han cerrado para Mauricio.








