NUEVA YORK — La presión sobre el presidente de operaciones de béisbol de los Mets de Nueva York, David Stearns, continúa creciendo mientras el equipo atraviesa una de las peores crisis de las Grandes Ligas en el inicio de la temporada 2026. Con marca de 15-25 y a 12.5 juegos del liderato de la División Este de la Liga Nacional, las críticas hacia la construcción del roster se han intensificado.
Las decisiones tomadas por Stearns durante la temporada baja no han dado resultado. La ofensiva perdió piezas importantes tras las salidas de Pete Alonso, Brandon Nimmo y Jeff McNeil, mientras que los jugadores adquiridos para reemplazarlos no han producido al nivel esperado.
Bo Bichette apenas batea .222, Marcus Semien tiene promedio de .225 y Jorge Polanco continúa limitado por problemas físicos, incluyendo bursitis en el tendón de Aquiles y molestias en la muñeca.
Además de la pobre ofensiva, los Mets también han sufrido por la inconsistencia de su cuerpo monticular.
La rotación apenas cuenta con tres abridores confiables y el bullpen ha sido una de las mayores debilidades del club, incluso con los relevistas Devin Williams y Luke Weaver encargados de las entradas finales. El equipo posee actualmente una de las peores ofensivas de las mayores pese a tener la segunda nómina más alta del béisbol, estimada en 370 millones de dólares.
A pesar de los malos resultados, todo apunta a que Stearns conservará su puesto. El propietario Steve Cohen ha reiterado en varias ocasiones que su prioridad es construir una organización sostenible desde las ligas menores, y bajo la dirección de Stearns el sistema de fincas de los Mets ha mejorado considerablemente.
MLB Pipeline colocó recientemente a la organización entre las siete mejores del béisbol gracias a su profundidad de talento joven, especialmente en el pitcheo.
Prospectos como Jonah Tong, Jonathan Santucci, Ryan Clifford y Carson Benge forman parte del núcleo que la organización espera desarrollar en los próximos años.
La evaluación final sobre el trabajo de Stearns probablemente dependerá menos del fracaso actual y más de la capacidad de esos jóvenes para convertir a los Mets en un contendiente estable a largo plazo.








